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lunes, 3 de marzo de 2025

Publicaciones recientes de acceso libre por tiempo limitado en Cambridge University Press – Philosophy

Cambridge University Press – Philosophy anuncia regularmente publicaciones recientes de la colección Cambridge Elements que pueden leerse y descargarse gratuitamente en formato PDF durante un tiempo limitado. Por ejemplo, hasta el 6 de marzo puede leerse el libro Scientific Realism de Timothy D. Lyons, de la serie Elements in the Philosophy of Science. Por su parte, también hasta ese día puede revisarse el libro Contemporary Non-Positivism de Emad H. Atiq, de la serie Elements in Philosophy of Law, De Elements in Ethics puede leerse libremente hasta el 10 de marzo el libro Sidgwick’s Ethics de Anthony Skelton. Asimismo, hasta el 14 de marzo se puede descargar Why Do We Want a Theory of Quantum Gravity? de Karen Crowther en Elements in the Philosophy of Physics. De la serie Elements in the Philosophy of Martin Heidegger, el libro Heidegger on Technology's Danger and Promise in the Age of AI de Iain D. Thomson. Y hasta el 12 de marzo se accede a Wittgenstein on Colour, 1916–1950 de Andrew Lugg en la serie Elements in the Philosophy of Ludwig Wittgenstein.

https://www.facebook.com/CambridgeUniversityPressPhilosophy




domingo, 21 de julio de 2019

Algunas recomendaciones para visitar la FIL Lima 2019


Como en años anteriores, la 24 Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2019) se realiza en el Parque Próceres de la Independencia (cuadra 17 de la avenida Salaverry, Jesús María) hasta el 4 de agosto, en el horario de 11:00 a.m. a 10:00 p.m. Más allá de lo que pueda decirse sobre el elitismo de la Cámara Peruana del Libro, el cual juega en contra de las editoriales menores y alienta la gestación de "antiferias", y más allá también de que este año la Cámara haya revestido su incompetencia para traer a las editoriales de un país invitado con un (enésimo) homenaje a nuestro más promocionado escribidor, aun así la FIL Lima sigue siendo la feria libresca más importante del país (por mediocre que ello suene). Doy, por lo tanto, algunas recomendaciones generales para aprovechar las eventuales visitas.



1. Ármese de paciencia y buen humor. No sólo porque ello sea indispensable en todo lugar atestado de personas, sino porque la organización de este año es especialmente mala, al menos en los días de feria que corren. A las largas colas generadas por la escasez de puestos de atención, hay que sumar la mala atención del personal en general, su escasa preparación para este tipo de evento (que en los últimos años ha crecido considerablemente) y el aburrimiento que los hace a algunos de ellos estar más pendientes de sus teléfonos móviles que de las necesidades de los visitantes. Son alarmantes, sobre todo, la falta de información, los protocolos mal planeados y el alto nivel de improvisación. Ni siquiera los elementos habituales y más comunes estaban a tiempo, como por ejemplo las pantallas de información afuera de los auditorios o las ánforas para el sorteo. Así que hay que saber sobrellevar estos asuntos.

2. Lleve algo de dinero en efectivo. Aunque la mayoría de puestos dispone de pago con tarjeta, algunos sólo cuentan con un tipo de tarjeta y siempre hay alguno que no recibe sino efectivo.

3. Compre su entrada con anticipación (en línea). Sobre todo si piensa ir en la tarde o noche, que son los momentos con más visitantes, no es buena idea perder tiempo y energía en las largas colas que se forman en las boleterías.

4. Evite las horas más concurridas; es decir, si lo suyo es comprar libros más que socializar o asistir a alguna presentación, trate de ir en las mañanas.

5. Los mejores días para ir a comprar libros son el primero y el último día de feria. El primer día puede encontrar libros con ejemplares únicos o escasos, que pronto dejarán de estar disponibles, aun cuando no estén en oferta o esta sea mínima. El último día, en cambio, encontrará sólo saldos, pero es también el día en el que hallará las mayores ofertas en casi todos los puestos. En ese sentido, es necesario que identifique las librerías y libros que corresponden a cada caso. Lo ilustro con algunos ejemplos personales y de este año:
  • La librería El Virrey de Lima tiene dos aparadores con libros al 50% de su precio. Aun cuando algunos de esos libros tienen más de un ejemplar, tampoco tienen muchos más; de modo que conviene hacer una sola pero exhaustiva revisión el primer día. En mi caso, después que encontré allí (a 10 soles) los ensayos de estética de Sebastián Salazar Bondy (Una voz libre en el caos), otra persona se echó a buscar en cada rincón del caótico estante el mismo libro, pero no pudo encontrar otro ejemplar. Igualmente, un señor se quedó con los crespos hechos cuando abandonó un libro creyendo que nadie se lo llevaría en los siguientes cinco minutos. Aquí destacan los libros de la antigua editorial de Jaime Campodónico. Fuera de estos dos estantes, los demás libros disponibles en esta librería no tienen necesariamente la misma prioridad, ya que la mayoría de ellos se pueden encontrar igualmente en la distribuidora Heraldos Negros o en la librería Sur.
  • Heraldos Negros tiene dos locales: el más amplio, donde se vende el grueso de su catálogo, que es de los mejores en importaciones, y, aparte, un pequeño puesto dedicado exclusivamente a libros con más del 40% de descuento. Siguiendo la lógica antes descrita, el primero conviene visitarlo en los últimos días de la feria, cuando los descuentos mejoran (acaban de poner recién un 10% a todos los libros), pero el segundo puesto es casi indispensable visitarlo en los primeros días. Allí, por ejemplo, he adquirido (a un promedio de 15 soles) varios libros en francés de los cuales había un único ejemplar (Vol de nuit de Saint-Exupéry, La machine infernale de Cocteau, La fin de la jalousie de Proust, Contes en prose de Perrault, Justine de Sade, etc.). Entre los libros a los que han dado un precio fijo que va de 1 sol a 30 soles, se puede encontrar buenos libros a 10 soles que, al tener un descuento aproximado del 60 al 80%, seguramente se agotarán pronto. Hay varios libros de autoayuda en el medio, pero, si está atento, no debieran pasar inadvertidos libros de editoriales como Seix Barral o Lumen. Por último, sugiero revisar en este mismo puesto los libros sobre cine, música y deportes, que tienen precios reducidos al 40 o 50% y que en unos casos tienen menos ejemplares que otros, así como también las muy recomendables novelas de Periférica (en cuyo catálogo está la excelente Ana Blandiana). Aquí también valdría la pena ver las reposiciones a mitad de feria, que pueden incluir nuevos títulos.
  • Si se piensa en distribuidoras grandes como Océano, lo ideal también es esperar al fin de la feria, cuando sus descuentos podrían superar ampliamente el actual 20%, llegando quizás al 40 y 60% del año pasado. En este caso, como en otros similares, conviene echar de todos modos un vistazo, para ver si no hay algún ejemplar único, pero su capacidad de reposición es sin duda mucho mayor.
  • Otros puestos con ejemplares únicos o escasos que es recomendable buscar al inicio de la feria son los puestos de las embajadas. Es el caso, sobre todo, de la Embajada de Chile y la de Cuba. La primera con sus libros de literatura, ensayo, cine y arquitectura; la segunda con sus libros de música cubana y tropical. Están, asimismo, las de Italia, Japón, Portugal y Marruecos, entre otras.
  • También conviene ir pronto a algunas librerías más pequeñas, como Librería Inestable, la cual tiene un catálogo que siempre sorprende con libros que no se encuentran en otros lugares. Allí hay buenos estudios sobre poesía, artes escénicas, vanguardias artísticas, estética, fotografía, entre otros temas. Los precios no son bajos y las ofertas tampoco son muy elevadas, pero hay que tener en cuenta la naturaleza de la librería y su esfuerzo por ofrecer títulos que no llegarían de otro modo a Lima. Su público, por otra parte, es el lector más especializado; no el que sólo quiere un libro para pasar el rato.

6. Defina sus intereses y ubique las librerías o distribuidoras que más se adecuan a ellos. Como es natural, visite primero aquellas que más le interesen. Andar a la deriva puede terminar por cansarle antes de haber visto lo que más quería ver. Por ello, a menos que no sepa qué desea y el azar domine en su vida, lo más conveniente es tener en mente lo que puede encontrar en los distintos tipos de librerías y distribuidoras. Como mero esbozo de clasificación puede decirse que hay:
  • Las más comerciales, en las que puede encontrar los libros y autores de moda, que no son inusuales pero que están en oferta (Planeta, Océano, Crisol, Íbero, etc.).
  • Las más clásicas de nuestro medio (PEISA, San Marcos, Banco Central de Reserva, Congreso de la República, etc.).
  • Las más especializadas y académicas (editoriales universitarias, Fondo de Cultura Económica, IFEA, IEP, Inestable, Palestra, etc.).
  • Las que apuestan por nuevos autores (Estruendomudo, Estación La Cultura, Altazor, etc.).
  • Las religiosas (CEP, Paulinas, etc.).
  • Las pequeñas enfocadas en clásicos de la literatura y en obras nacionales (Delta, Ideal, Disbook, etc.).
  • Y las que tienen tanto obras comerciales como especializadas y algunas ediciones antiguas (Sur, El Virrey de Lima, Heraldos Negros, La Familia, etc.).

7. Consulte a los libreros. A diferencia de los que puede encontrar cotidianamente en algunas librerías, sobre todo en aquellas con tipo de almacén, la mayoría escoge a sus mejores libreros para la feria; o, por lo menos, a gente lo suficientemente capacitada. El librero puede sacarlo de apuros, ahorrarle tiempo de búsqueda, conseguirle algún ejemplar que no se está exhibiendo, avisarle de la llegada de novedades, ayudarle a separar sus libros mientras revisa los anaqueles, etc. Incluso puede hacerle descuentos especiales o adelantarle un descuento que se realizará de manera general en los días siguientes. Confíe en su intuición: a veces conviene acercarse a los noveles y a veces es mejor acudir a los que parecen experimentados. En general, no hay razón para no confiar en ellos, pero tampoco dependa exclusivamente de ellos. Al final de cuentas, ni el mejor librero lo conoce mejor que usted mismo.

8. Evite el uso de bolsas plásticas, que, además de contaminantes, son incómodas y no son lo óptimo para proteger a los libros. En la medida de lo posible, y teniendo en cuenta la cantidad de títulos que piensa adquirir o que, quizás sin pensarlo mucho, suele adquirir, lo mejor sería llevar una bolsa de tela o una mochila (ya sea de carga o con ruedas). Tenga en cuenta que algunas librerías sólo dan bolsas de papel, lo cual es más ecológico pero no práctico si lleva muchos libros y piensa seguir comprando en otros puestos. Por último, si acaso le cuesta renunciar a las bolsas de plástico o se ve en la necesidad de recurrir a ellas, recuerde que una bolsa grande puede contener varios libros juntos y que no tiene que ir pidiendo bolsas pequeñas en cada puesto. Piense en el planeta.

9. Vaya con anticipación a las presentaciones que le interesan. Evidentemente, las del Nobel y de los autores más populares serán las más concurridas, por lo cual debe prever colas largas y, como se ha dicho, una organización generalmente deficiente.

10. Siéntase complacido con sus adquisiciones y hágase tiempo para leer. Que los árboles no se sacrifican por adorno.

martes, 1 de agosto de 2017

A era do ressentimento de Luiz Felipe Pondé (2014)

Resentimiento.- Dícese de la negación de la vida tal como ella es, hecha ya sea en términos morales, religiosos, políticos, metafísicos u otros, a causa de una exacerbación de la propia voluntad. En este ensayo, el filósofo brasilero Luiz Felipe Pondé, columnista de Folha de S. Paulo, explora los alcances del resentimiento en la sociedad occidental contemporánea. Su conclusión, desde luego, no es alentadora, pero raras veces la verdad lo es: vivimos en medio de un resentimiento masificado, de una pandemia de resentimiento; incluso –sobre todo, en realidad– quienes creen estar libres de caer en él. Con tono irónico y pesimista, Pondé se apropia del concepto nietzscheano para señalar que nuestra existencia está inevitablemente signada por un cierto resentimiento: al universo le somos indiferentes, nuestra existencia es en última instancia absurda e irrelevante, y sin embargo debemos rebelarnos ante ello y darle un sentido, una relevancia. Parte esencial de nuestra condición es saber decir "No, esto no lo acepto" y afirmarnos por sobre lo que nos es adverso. ¿Tenemos alternativa? No hacerlo, abandonarse al nihilismo que es como dejar de respirar, porque incluso al respirar nos afirmamos, eso sería caer, justamente, en el más reprochable resentimiento. Sería darse demasiada importancia a uno mismo y no aceptar lo más profundo de la vida: su sinsentido. Asumirlo, recordarlo en cada instante y a la vez vivir con la mayor de nuestras fuerzas: eso es lo que se nos demanda. Lo esencial aquí es la aceptación del dolor, no rehuirle o buscar suprimirlo como los ascetas. Porque fuerte, como señalaba Nietzsche, no es quien se encierra en sí mismo, en sus certezas, en su prepotencia, sino quien sabe abrirse a los embates del destino y puede amarlos a pesar de todo. Aquél que puede decir: "amo a la vida por todo lo que ella es; y si sólo tiene dolor para mí, por eso también la amo".

En su libro, Pondé reafirma y actualiza lo dicho por Nietzsche: el desierto crece, la indiferencia del mundo nos lleva al vacío existencial. El resentimiento consiste en buscar refugio ante dicho vacío. Algunos siguen buscando ese refugio en la religión, pero la mayoría se vuelven errantes sedientos que sólo saben encontrar consuelo en la diversión, en el mundo digital, en una vida de consumo, con sus alegrías efímeras, alienándose en nombre del mercado como lo hacían (y lo siguen haciendo) con el partido político. Entretanto, la vida sigue siendo un escándalo: es como es. En mil años, dice Pondé, la nuestra será reconocida como la era del resentimiento: "Oirán hablar vagamente de nuestras redes sociales y de nuestra creencia en su potencial revolucionario [...]. La idea misma de revolución será vista como una forma de animismo. Se tomarán más en serio a los griegos, romanos y hebreos, porque verán en ellos pueblos que buscaban el conocimiento, y no sus propias imágenes en el rostro del universo".

Son varias las formas como, según Pondé, arribamos al resentimiento. En lo más profundo está nuestro olvido del oráculo de Delfos; es decir, de la aceptación necesaria de nuestra mortalidad. Nosotros envidiamos la inmortalidad de los dioses y no sabemos hacernos con nuestra muerte que, como decía Nietzsche, no es una sino muchas muertes: las enfermedades, la falta de inteligencia, la infidelidad, los fracasos, las pérdidas, la desilusión amorosa, la falta de belleza, etc. En consecuencia, nuestras ambiciones las dirigimos mal y sin conciencia de los límites: queremos más de lo que necesitamos, dependemos del reconocimiento ajeno y creemos que es muy poco, y pensamos que merecemos ser (más) amados por el simple hecho de ser quienes somos. Sobre esos tres pilares, afirma el autor, se funda nuestra era narcisista que sólo admite elogios y no cuestionamientos. Desde luego que narcisismo no es lo mismo que individualismo, porque el narciso no es un in-dividuo, sino que se desdobla y depende de su reflejo (el "me gusta" de los otros). Dice Pondé: "Un día, la privacidad fue un bien protegido bajo siete llaves. Hoy, ella es un tormento, porque, cuanto más privacidad tenemos, más claro es el vacío de las horas. La salida es buscar ser invadido por los demás en un delirio de celebridades y redes sociales. El síntoma indica claramente la patología: la candente disolución de cualquier subjetividad real".

En esas condiciones, la filosofía y su "inutilidad" se vuelven insoportables. Las ideologías son lo que se busca y se fomenta; ideologías entre las que el autor no tiene reparos en colocar al grueso del feminismo actual, moralista y desconocedor del cuerpo y sus demandas que superan la voluntad racional. Este es el punto que más polémica ha despertado del ensayo de Pondé, toda vez que muchos reclamos sociales podrían caer dentro de la categoría de resentimiento.

La era del resentimiento es también la era de la política del espectáculo. Hay que recordar que el autor es un filósofo y no un político, a pesar de sus intervenciones en el debate público. El político, como el artista, busca agradar, tener un público que le aplauda; el filósofo, en cambio, no escribe novelas rosa. Sin embargo, Pondé no pretende nada más desagradar, sino generar una reacción –como hacían los antiguos cínicos– a través de la mordida, de preguntas que dan lugar a la incomodidad, a la aporía. Todo depende de la receptividad del lector. Si se ofende, pierde (muestra su resentimiento). Si conserva una disposición amistosa (philía) con el cuestionamiento, puede que obtenga algo valioso de él. Eso está detrás del nombre mismo de philo-sophía. El filósofo es el que está bien dispuesto al desengaño. Porque en filosofía –siempre que hablemos de verdaderos filósofos y no de meros profesionales de la filosofía, más interesados en su imagen pública y sus carreras políticas que en la verdad–, en filosofía la crítica no es nunca una cuestión personal. Albert Camus recordaba que, tras romper definitivamente su amistad con Lou von Salomé y Paul Rée, y en la más completa soledad ante la inmensa tarea que tenía por delante (su Zarathustra), Nietzsche solía salir por las noches para pasear por las montañas del golfo de Génova. Cada tanto, juntaba hojas y ramas y encendía inmensas hogueras que se quedaba contemplando hasta que se consumían. Ante esa escena, contada por los genoveses, Camus agregaba: "A menudo he pensado desde esos fuegos y su luz ha bailado detrás de toda mi vida intelectual. Incluso, si en ocasiones he sido injusto con ciertos pensamientos y con ciertos hombres que he conocido en el siglo, es porque los coloqué sin querer ante esos incendios y quedaron inmediatamente reducidos a cenizas" (Carnets, Cahier VII, 1953).


Título: A ERA DO RESSENTIMENTO. UMA AGENDA PARA O CONTEMPORÂNEO
Autor: LUIZ FELIPE PONDÉ
Formato: 16 x 23 cm.
Páginas: 176
Editorial: Leya
Ciudad: São Paulo
Año: 2014
ISBN: 978-8-544-10051-6

Reseña editorial:
A era do ressentimento se caracteriza, entre outros fatores, pelo individualismo excessivo e narcisista que envolve a sociedade ocidental contemporânea. De maneira mordaz e sarcástica que lhe é característica, Pondé analisa, sob o aspecto cultural, a era do ressentimento em que vivemos, discutindo temas como beleza, erotismo, desejo e felicidade. Além de um relato poderoso, capaz de conduzir a reflexões de impacto sobre a maneira como estamos conduzindo nossas relações, trata-se, antes de tudo, de uma obra confessional, em que o filósofo revela a agonia que sente por estar cercado de ressentidos.

"Nietzsche costumava dizer que nós sonhamos com um sol que se preocupe com o que a gente sente. E ele dizia que no final das contas, quando a gente descobre que o sol não está nem aí pra nós, que as estrelas não brilham pra nós, que o mar não existe pra que a gente nade nele, a gente entra num desespero que ele chamava de ressentimento. O que é o ressentimento? É você achar que todos deviam te amar mais do que amam, você achar que todo mundo devia reconhecer em você grandes valores que você não tem. Do século XIX pra cá, o ressentimento piorou muito. Ele está em toda parte. Você não pode falar nada que todo mundo se ofende, se você fizer uma crítica, todo mundo toma como pessoal. Provavelmente, daqui mil anos, não vão lembrar da nossa época como a época do iPad. Vão lembrar da nossa época como a era do ressentimento. Somos uma civilização de mimados que não é capaz de escutar nenhuma crítica sem achar que é uma questão de ofensa pessoal".

domingo, 7 de febrero de 2016

La idea del socialismo de Axel Honneth

El filósofo y sociólogo Axel Honneth (Essen, 1949), director del Instituto de Investigación Social de la Universidad Goethe de Frankfurt, recientemente ha publicado por la editorial Suhrkamp un nuevo libro: Die Idee des Sozialismus. Versuch einer Aktualisierung (La idea del socialismo. Intento de una actualización). Honneth retorna en este escrito a los orígenes del socialismo, para identificar su idea fundamental: la idea de libertad social. Partiendo de ese núcleo, que coloca a la historia en clave hegeliana, revisa las razones por las que el proyecto socialista finalmente fracasó. Dicha revisión, desde luego, está dirigida a la posibilidad, no de un retorno sino de una nueva versión del proyecto, fiel con su idea básica pero acorde con la realidad del siglo que acabamos de empezar. Lo que le interesa al filósofo, claro está, es la discusión sobre los conceptos del socialismo. Es con un debate conceptual renovado que puede perfilarse dicha posibilidad. Por eso, en lugar de agotar las municiones en determinados movimientos políticos recientes, urge más teorizar, actualizando la idea del socialismo. Honneth propone aquí una actualización posible entre otras, bajo el ideario de la libertad. Ahora bien, ¿por qué insistir en el socialismo pese a su fracaso? No se trata de una obstinación académica o ideológica, sino que, para Honneth, el socialismo ofrece una fuente de "orientación ético-política" de la que carece la tradición capitalista en sus 150 años de dominación normativa. No obstante, la teoría socialista debe ser reformulada: los antiguos teóricos estaban demasiado interesados por ubicar dicho concepto de libertad en la esfera económica, mientras que cada vez más se trataba de atender al concepto político de la libertad. Ello permitiría apreciar también por qué el socialismo perdió su fuerza: sus supuestos teóricos provenían de la época industrial. Esto resulta polémico, puesto que, si bien es cierto que el socialismo no supo trascender cierta ortodoxia economicista, podría verse, desde otra óptica, que el socialismo actual ha perdido casi enteramente ese asidero "científico" que hacía a Marx y a Engels distinguirse de los socialismos meramente utópicos y del hegelianismo. Pero Honneth no desatiende lo económico; propone colocarlo en el marco normativo de la solidaridad. En todo caso, esto es precisamente lo que hay que discutir: los fundamentos y los alcances de la idea de libertad que se busca aún hoy ante la indignación por las condiciones de vida del capitalismo, adecuando dicha idea a nuestros conocimientos y experiencias actuales; es decir, dentro de una forma de vida democrática. Sólo si tenemos éxito en esta empresa, sostiene Honneth, la confianza en el proyecto socialista se puede recuperar.

Título: DIE IDEE DES SOZIALISMUS
Autor: AXEL HONNETH
Formato: 12,5 x 20,5 cm.
Páginas: 168
Editorial: Suhrkamp
Ciudad: Berlín
Año: 2015
ISBN: 978-3-518-58678-5

Reseña editorial:
Die Idee des Sozialismus, die der Empörung über die kapitalistischen Lebensbedingungen für mehr als 150 Jahre normativen Halt und geschichtliche Orientierung gegeben hat, scheint heute jegliche Zugkraft verloren zu haben. Trotz eines wachsenden Unbehagens lässt sich gegenwärtig jedenfalls kaum jemand dazu hinreißen, in ihrem Namen noch einmal Vorstellungen einer Lebensform jenseits des Kapitalismus zu entwerfen. Wie ist das rapide Veralten dieser einst so faszinierenden Idee zu erklären? Und was müssen wir tun, wenn wir sie für unsere Zeit retten wollen?

Página Web de la editorial Suhrkamp.

El índice y las primeras páginas pueden verse aquí.

lunes, 27 de julio de 2015

La significación del ateísmo contemporáneo de Jacques Maritain


Estudiar la significación filosófica del ateísmo no es una tarea sencilla aun cuando se restrinja a sus manifestaciones más actuales, porque se requiere de una comprensión histórica profunda para poder vislumbrar su complejidad contemporánea. Además, porque es necesario observar que el fenómeno fundamental es ajeno, tanto en el creyente como en el no-creyente, a términos escolásticos (lógicos) y a explicaciones naturalistas (físicas). Por eso Nietzsche enfocaba el asunto desde la vitalidad o la muerte de Dios, y no desde su existencia o inexistencia. Ello implica, desde luego, salir de los estrechos márgenes del ateísmo más común, basado en un positivismo que no por científico es menos teológico, así como también de los de quienes pretenden superarle con una fe libre de dudas.

En 1949, Jacques Maritain, que al entrar en contacto con Bergson abandonó el materialismo para luego, alejándose de su maestro, convertirse en católico neotomista, dio una conferencia titulada: La signification de l'athéisme contemporain, en el que ofrecía una caracterización del ateísmo y esbozaba su superación. Ya en su temprana crítica de Bergson (La philosophie bergsonienne: études critiques) tachaba al ateísmo como ilusorio. Puede parecer curiosa tal calificación por parte de quien cree en un ser que no tiene realidad empírica, pero es que, precisamente, su presupuesto era la objetividad ideal de Dios como fundamento seguro de la creencia. Lejos de las tendencias más históricas de la mayoría de teologías contemporáneas, Maritain buscaba ese fundamento en la clásica theologia rationalis; esto es, la fe en un marco ontoteológico: Dios existe por la necesidad lógica evidente de un ser que sea causa primera de todos los seres. De allí podía concluir que, "si un filósofo presupone realmente el ateísmo, la ciencia que del ser tendrá, constituyéndose en la privación de aquello que asegura la realidad y el orden de las cosas, no escapará al desequilibrio y la ilusión" (OEC, I, p. 485). Tratándose de comprender la realidad objetiva del mundo y su fundamento causal, al ateísmo sólo le quedaría ser un recurso retórico, un remedo de filosofía sumamente limitada, incompetente por su propia posición negativa respecto de "la realidad y el orden de las cosas". Pero, ¿por qué tendría que asumirse ese marco teórico como indispensable? ¿Por qué tendría que estar exenta la creencia de contradicciones si, al menos el cristianismo, está lleno de paradojas? ¿Por qué no puede la experiencia religiosa hundirse en el infinito? ¿No advierte que esta reducción de lo divino a la racionalidad humana es precisamente lo que la tradición judeocristiana establece como el pecado original? ¿No ha leído Maritain a Hegel, por no mencionar a Schelling? Y, más allá de eso, ¿puede efectivamente reducirse toda la experiencia religiosa a una explicación lógica? ¿Qué más puede dar en la vida del creyente contemporáneo todo eso? ¿Qué problema hay, por último, si todo es en realidad desequilibrio e ilusión?

El error de Maritain no está en anclarse en una sistematización racionalista del siglo XIII, sino que, mediante su simplificadora y descontextualizada versión moderna (el neotomismo), pierde de vista lo esencial del ateísmo (y de la propia creencia); especialmente del ateísmo posterior a Nietzsche, aquél que no niega la existencia objetiva de Dios porque ha salido de ese marco objetivista del que Maritain no puede salir. Incluso la teología negativa de los místicos se aproxima al ateísmo de una manera que vale la pena considerar ("Dios es nada") y que no está ya dentro de una lógica del ser. Tampoco advierte Maritain cómo el ateísmo positivista era una consecuencia esperable de poner a la creencia en un plano enteramente racional y en una lógica causal. No ve nada de esto desde el momento en que decide que el ateísmo de nuestros días procede del idealismo y del cientificismo. Sin duda, Dawkins podría entrar en su caracterización, pero no Nietzsche, cuyo ateísmo lee del todo mal. En suma, este ensayo, más que tratar sobre la significación del ateísmo contemporáneo, habla del contemporáneo ensimismamiento de una fe racionalista. A pesar de ello, y más allá de los términos de que se sirve, la estrategia general de Maritain debe ser atendida por un actual ateísmo no positivista; a saber, que la negación de Dios sería, en el fondo, una experiencia religiosa. Y al no ser consciente y deliberada, es por lo tanto una experiencia religiosa fallida además de un falso ateísmo.

Más allá del "ateísmo práctico", que es según Maritain el de quienes "piensan que creen en Dios, cuando en realidad niegan su existencia en cada una de sus acciones y por el testimonio de su conducta" (OEC, IX, p. 445), es decir, la mayoría de cristianos, y de los que denomina "pseudoateos", que dicen que no creen en Dios pero que en realidad creen inconscientemente en él, Maritain se dirige al "ateísmo absoluto". Éste es el que tiene un compromiso consciente y explícito contra la divinidad: "rechazan la existencia de ese mismo Dios que es el objeto de la fe y de la recta razón y que ellos aprehenden en su noción auténtica" (OEC, IX, p. 348). No es el simple rechazo de la idea de Dios ("ateísmo negativo"), un tanto superficial, como con los libertinos del siglo XVII que no buscan transformar el universo teísta. Se trata, nos dice Maritain en esta conferencia, del "ateísmo solitario" de Nietzsche, el "ateísmo literario" de Sartre y Camus, el "ateísmo revolucionario" del materialismo marxista. Lo común en ellos ("ateísmos positivos") sería su "lucha activa contra todo cuanto pueda recordarnos a Dios -es decir, antiteísmo antes que ateísmo-, y al mismo tiempo, un desesperado y heroico esfuerzo por volver a fundar y a reconstruir todo el universo humano de pensamiento y la escala humana de valores, de acuerdo con ese estado de guerra contra Dios" (OEC, IX, p. 446). Lo propio del ateísmo contemporáneo, dice Maritain, es precisamente el ser absoluto y positivo.

Pues bien, las contradicciones que Maritain asigna a este ateísmo absoluto son dos. Por un lado, se basaría, al igual que el teísmo, en un acto de fe que compromete por entero a la persona, "un acto fundamental de elección moral, una determinación libre y decisiva" (p. 449). Allí ubica Maritain a las filosofías de Feuerbach y Nietzsche, "teólogos de nuestras filosofías ateas contemporáneas" que "se sienten encadenadas, a pesar suyo, a una trascendencia y a un pasado que constantemente deben vetar y borrar, y en cuya negación han echado sus propias raíces" (OEC, IX, p. 131). Maritain advierte que las explicaciones lógicas y científicas son para este ateísmo cosa "de segunda mano", puesto que su fundamento es más bien antropológico, pero, además de que ello no lo lleva realmente a considerar al ateísmo fuera de dichas explicaciones, no entiende ese suelo antropológico; es decir, no entiende cómo esa lucha contra toda trascendencia ultramundana no parte de esa negación, sino que, más bien, la negación parte de una afirmación positiva del mundo, de este mundo de las apariencias que es el único que tenemos y en el cual se construyen todos los valores. El ateísmo no coloca sus raíces en la trascendencia que rechaza, así como tampoco en una inmanencia ajena a toda trascendencia, sino que incorpora la trascendencia en la inmanencia más radical. En el caso de Feuerbach, tenemos una inmanencia ética procedente de Hegel. En el caso de Nietzsche, una inmanencia estética procedente de Kant y Schopenhauer. Hay que decir también que hay aquí una confusión: difícilmente la negación feuerbachiana (hegeliana) de la trascendencia puede considerarse ateísmo. En la línea hegeliana, Dios muere a su trascendencia para resucitar en su inmanencia: Dios se hace carne, se vuelve un Dios histórico, pero sigue tratándose de Dios. Tanto Hegel como Feuerbach son, deliberadamente además, cristianos radicales. Únicamente en el caso de Nietzsche hay negación del cristianismo. Y sólo si se toma seriamente la diferencia de esa actitud estética frente al mundo, tanto con la actitud religiosa como con la ética, pueden plantearse también sus cercanías. Maritain no hace este esfuerzo, sino que opta por el recurso fácil, propiamente escolástico, de quienes dicen que la negación de Dios ya supone lógicamente a Dios. Es el argumento de Anselmo contra "el insensato"; argumento que critica el propio Aquinate y que no es sostenible en absoluto después de Kant, ya que una cosa es el plano lógico y otro el ontológico. Se trata, pues, de una falsa contradicción.

Por otro lado, Maritain sostiene que "el ateísmo absoluto comienza pretendiendo que el hombre se convierta en el único amo de su propio destino, totalmente libre de toda enajenación y de toda heteronomía, total y decisivamente independiente de todo objetivo final, así como de toda ley eterna" (p. 451). Aquí Maritain insiste en el "error inmanentista" del presunto subjetivismo ateo, a partir del cual afirma una segunda contradicción: en su inmanentismo acaba por recurrir a un "Gran ser" humano; es decir, a la trascendencia, pero una ilusoria porque está limitada a la contingencia y a la historia. La descripción de Maritain sigue siendo simplificadora, tanto frente a la dialéctica hegeliana como frente al vitalismo nietzscheano, pero tiene un buen punto en el riesgo de inmolar la libertad en manos de una sacralidad histórica a la que habría que entregarse, una suerte de dios mortal. Ese riesgo, no obstante, no se evita volviendo a una fe ultramundana, sino radicalizando el sentido de la tierra; es decir, la finitud, la vida sin certezas. Ese es el camino del ateo, muy distinto al del santo. Maritain pretende que el santo tiene el más radical ateísmo frente a los ídolos, puesto que no coloca su fe en "el dios naturalista de la naturaleza, en el Júpiter del mundo, en el gran dios de los idólatras, de los poderosos sentados en sus tronos y de los ricos con su gloria terrenal; el dios del éxito, que no conoce ley alguna, y el dios del mero hecho con rigor de ley" (p. 458), mientras que el ateo no sería suficientemente ateo contra esos ídolos. Es cierto que desde la religión se puede emprender dichas críticas, algo que hace el profeta más que el santo, pero también es cierto que las religiones han buscado con frecuencia afianzarse aliándose con el poder terrenal y eliminando así a competidores y herejes. Por el otro lado, nada hay en la esencia del ateísmo auténtico, que es la duda y no la fe, que le impida criticar también toda divinización secular o naturalista. La diferencia que quiere Maritain es artificial en la misma medida en que lo es su reducción del ateísmo a la religión. La relación entre el creyente escéptico y el escéptico ateo sigue estando pendiente, pero en términos en los que se asuma la irreductibilidad entre uno y otro. Cuando el creyente deje de considerar al ateo como un insensato al que hay que convertir, en ese momento será posible el diálogo.


Título: LA SIGNIFICACIÓN DEL ATEÍSMO CONTEMPORÁNEO
Autor: JACQUES MARITAIN
Formato: 15 x 21 cm.
Páginas: 46
Editorial: Encuentro
Ciudad: Madrid
Año: 2012
Traducción: Rogelio Rovira
ISBN: 978-84-9920-125-2

Reseña editorial:
El análisis de las características propias del ateísmo contemporáneo, y la advertencia de la doble incoherencia en que necesariamente incurre, llevan a Jacques Maritain a reconocer el hecho, solo en apariencia paradójico, de que semejante negación de Dios es, en su raíz misma, un fenómeno religioso. De ahí que en este iluminador ensayo se plantee la cuestión capital de cuál de los dos, el ateo o el santo, representa la ruptura más intransigente y revolucionaria con toda la injusticia y el engaño de este mundo. La respuesta ofrecida por el genial pensador tomista no por impecablemente inferida deja de resultar sorprendente: el ateo genuino o absoluto no es sino un santo fallido, a la vez que un revolucionario engañado.

lunes, 13 de julio de 2015

A Companion to Ancient Aesthetics de Pierre Destrée y Penelope Murray (eds.)

Pierre Destrée enseña filosofía antigua en la Universidad Católica de Lovaina (Louvain-la-Neuve), donde se doctoró bajo la asesoría de Jacques Taminiaux y Pierre Aubenque con una tesis sobre el sentido de la metafísica en Aristóteles. Es asimismo investigador del Fondo de la Investigación Científica de Bélgica (FNRS) y miembro del Centro De Wulf-Mansion para la Filosofía Antigua y Medieval, para el cual es editor en jefe de la serie "Aristote. Traductions et Études" publicada por la editorial Peeters. Además de autor de numerosos artículos en libros y revistas académicas, ha coeditado: Aristote. Bonheur et vertus (PUF, 2003), Akrasia in Greek Philosophy. From Socrates to Plotinus (Brill: 2007), Ancient Perspectives on Aristotle's de Anima (Leuven University Press, 2010), Plato and the Poets (Brill, 2011), Le Bien et le Beau. Approches Historiques (Ovadia, 2012), Plato and Myth: Studies on the Use and Status of Platonic Myths (Brill, 2012), Cambridge Companion to Aristotle's Politics (CUP, 2013). Todas estas compilaciones reúnen a reconocidos especialistas y constituyen referencia obligada en sus respectivos temas. Este año acaba de aparecer su A Companion to Ancient Aesthetics (Wiley-Blackwell), preparado junto a Penelope Murray, que es especialista en literatura clásica, enseñó en la Universidad de Warwick hasta su retiro en el 2008. Murray es autora de: Genius. The History of an Idea (1989), Plato on Poetry (1996), Classical Literary Criticism (2000) y Music and the Muses: the Culture of Mousike in the Classical Athenian City (editado con Peter Wilson, 2004).

Este Companion ha sido bastante esperado desde su anuncio. Se trata del primero que abarca una considerable amplitud de enfoques y temas sobre lo que puede llamarse el "arte" y la "estética" de la Antigüedad. Para ello, Destrée y Murray han tenido el acierto de dividir el libro en tres partes. La primera incluye ocho artículos que contextualizan diversas expresiones artísticas. Destacan allí los textos de Richard P. Martin sobre los festivales, los symposia y las representaciones poéticas; el de Deborah Steiner sobre las diferentes figuras poéticas de la épica y la lírica; y el de Eleonora Rocconi sobre la música y la danza en Grecia y Roma. En la segunda parte, doce especialistas ofrecen un conjunto de aspectos relevantes del arte antiguo. Especial interés pueden tener los artículos de Andrew Ford sobre la autonomía poética (como se sabe, el de autonomía en el arte es un concepto moderno, pero con raíces poco estudiadas en la Antigüedad clásica); de Penelope Murray sobre la inspiración; de Jeffrey Walker sobre los cánones; de Armand d'Angour sobre la sensibilidad musical; de Anastasia-Erasmia Peponi sobre la danza; de François Lissarrague sobre el arte de los vasos griegos; de Michela Sassi sobre los colores; y el de Michael Squire sobre el concepto de arte. Finalmente, la tercera parte reúne trece artículos sobre conceptos estéticos claves, entre ellos: la mimesis (Paul Woodruff), la ficción (Stephen Halliwell), la imaginación (Anne Sheppard), la belleza (David Konstan), lo sublime (James I. Porter), el asombro (thaumazô, Christine Hunzinger), la risa (Ralph M. Rosen) y el placer (Pierre Destrée).

Sin duda, esta publicación constituye un avance en el estudio del arte antiguo, sobre todo al no ser sólo artículos sobre objetos artísticos, como sucede con las historias del arte, sino al enfocarse además y particularmente en la estética.


Título: A COMPANION TO ANCIENT AESTHETICS
Autor: PIERRE DESTRÉE, PENELOPE MURRAY (eds.)
Formato: 17 x 24 cm.
Páginas: 533
Ciudad: Oxford
Editorial: Wiley-Blackwell
Año: 2015
ISBN: 978-1-4443-3764-8

Reseña editorial:
The first of its kind, A Companion to Ancient Aesthetics presents a synoptic view of the arts, which crosses traditional boundaries and explores the aesthetic experience of the ancients across a range of media—oral, aural, visual, and literary. Investigates the many ways in which the arts were experienced and conceptualized in the ancient world. Explores the aesthetic experience of the ancients across a range of media, treating literary, oral, aural, and visual arts together in a single volume. Presents an integrated perspective on the major themes of ancient aesthetics which challenges traditional demarcations. Raises questions about the similarities and differences between ancient and modern ways of thinking about the place of art in society.

domingo, 13 de julio de 2014

Vivisección de una época de Axel Honneth

El filósofo y sociólogo Axel Honneth (Essen, 1949) es el miembro más prominente de la tercera generación de la Escuela de Frankfurt, de la que forma parte como director del Instituto de Investigación Social de la Universidad Goethe de Frankfurt. En sus primeros escritos, Honneth seguía a su mentor, Jürgen Habermas, quien había planteado su teoría de la acción comunicativa como herramienta para llevar adelante la teoría crítica, con una suerte de trascendencia inmanente en la intersubjetividad; esto es, con un "universal racional" de orden discursivo. Influido luego por la teoría de la acción de Hans Joas, la teoría del poder de Michel Foucault y la teoría de la cosificación (o reificación) de György Lukács, Honneth volvió sobre la eticidad hegeliana para desarrollar una gramática moral de los conflictos sociales en su obra más conocida. Allí afirma: "La pretensión de los individuos a un reconocimiento intersubjetivo de su identidad es la que, desde el principio, como tensión moral, se aloja en la vida social; la que en cada momento sobrepasa la medida institucionalizada en cuanto a progreso social, y de ese modo, por el camino negativo de un conflicto repetido de escalones, conduce a una situación de libertad vivida comunicativamente". (Lucha por el reconocimiento, p. 13). Desde entonces, Honneth ha venido explorando distintos episodios en la vía del reconocimiento, en diálogo con otras aproximaciones de la filosofía social, la filosofía moral, la filosofía política y la psicología social. A inicios de este año publicó El derecho de la libertad (traducido casi de inmediato al castellano por la editorial Katz), que ha sido denominado por la prensa alemana como "un acontecimiento en la historia de la reflexión teórica" (Die Welt), y en el que ha querido fundamentar una "eticidad democrática". Apenas unos meses después, la editorial Suhrkamp acaba de publicar su nuevo libro: Vivisección de una época. Retratos de la historia de las ideas del siglo XX. Esta obra constituye una mirada reflexiva sobre la propia actividad teórica y su relación con la realidad social. Para ello, Honneth se ha servido del concepto de vivisección, que significa la intervención sobre un organismo vivo con la finalidad de conocer mejor el funcionamiento de sus órganos. Eso es lo que Honneth ve en los teóricos que retrata aquí; teóricos sociales como Franz Rosenzweig, filósofo y teólogo judío que influyó en Benjamin y en Levinas; Siegfried Kracauer, teórico del cine y sociólogo frankfurtiano, amigo de Adorno, Benjamin y Bloch; o la politóloga de Harvard, Judith Shklar. Entre otros, ellos indagaron en los dramáticos acontecimientos de ese organismo enfermo que fue la primera mitad del siglo XX (inicios del siglo, República de Weimar y Holocausto, respectivamente) para realizar conceptualizaciones razonables de la historia, la sociedad y la política. Así, este libro es un homenaje a la teoría crítica y su intento por hacer frente a los desafíos del tiempo presente a través de esa forma de actuar en el mundo que es la razón inconformista.
 
La obra está compuesta por los siguientes once capítulos:
1. El legado ambivalente de Hegel. Franz Rosenzweig a principios del siglo
2. La lógica del fanatismo. La arqueología de John Dewey de la mentalidad alemana
3. Fenomenología del mal. La obra olvidada de Aurel Kolnai
4. El realista destructivo. Hacia el legado filosófico social de Siegfried Kracauer
5. Determinante de nuestro pensamiento. El poder no reconocido de Robin G. Collingwood
6. Tentaciones de un liberal. Helmuth Plessner ante el nacionalsocialismo
7. Los peligros del nosotros. Tendencias socialistas en la obra de Amitai Etzioni
8. Los límites del "homo oeconomicus". Hacia el legado intelectual de Albert O. Hirschman
9. La historicidad del miedo y del daño. Rasgos socialdemócratas en el pensamiento de Judith Shklar
10. La escritura de la historia como liberación. La revolución de la historia de las ideas de Quentin Skinner
11. "Después del Armagedón". Hacia la teoría social de Jan Philipp Reemtsma


Título: VIVISEKTIONEN EINES ZEITALTERS
Autor: AXEL HONNETH
Formato: 10,9 x 17,8 cm.
Páginas: 308
Editorial: Suhrkamp
Ciudad: Berlín
Año: 2014
ISBN: 978-3-518-12678-3

Reseña editorial:
Der Begriff Vivisektionen bezeichnet Eingriffe an lebenden Organismen, die dem Zweck dienen, mehr über ihre Funktionsweise herauszufinden. In gewisser Weise wenden ein solches Verfahren auch die Theoretiker an, die Axel Honneth hier porträtiert: Sie greifen mit ihren Entwürfen in den Fluss der Ereignisse ein, um ihm Erkenntnisse abzuringen, die sie für ihre Theorien fruchtbar machen können. Ob nun Franz Rosenzweig zu Beginn des Jahrhunderts, Siegfried Kracauer während der Weimarer Republik oder Judith Shklar im Schatten des Holocaust, sie alle ziehen aus ihren Vivisektionen der Gegenwart Rückschlüsse auf einen angemessenen Begriff der Geschichte, der Gesellschaft oder der Politik.
 
 

sábado, 5 de julio de 2014

Filosofía práctica y prudencia. Lo universal y lo particular en la ética de Aristóteles de Luis E. Varela

Argentina tiene una amplia y asentada tradición de rigurosas exégesis filosóficas. Tanto en filosofía moderna y contemporánea (con especial recepción a la filosofía francesa), como en filosofía antigua y medieval. Una larga lista incluye a Claudia Mársico (Platón), Silvana Di Camillo (Aristóteles), María Isabel Santa Cruz (Plotino), Francisco Bertelloni (Aristóteles latino), Olga Larre (Ockham), Claudia D'Amico (Cusa), Diego Tatián (Spinoza), Mario Caimi (Kant), Rubén Dri (Hegel), María José Binetti (Kierkegaard), Mónica Cragnolini (Nietzsche, Derrida), Roberto Walton (Husserl), Dina Picotti (Heidegger), Esther Díaz (Foucault), entre otros. No es inusual ni sorpresivo, pues, encontrar nuevos estudiosos de gran nivel y originalidad. Es el caso de Luis Enrique Varela, profesor de la Universidad Nacional de Lanús y de la Universidad Nacional de Mar del Plata que presentó esta investigación sobre la prudencia aristotélica como tesis doctoral en la Universidad del Salvador. Como bien señala el prólogo del profesor Enrico Berti (Universidad de Padua), uno de los más renombrados especialistas en Aristóteles, la perspectiva escogida por Varela -la relación entre universal y particular- proporciona nuevas luces sobre la ética del Estagirita, que la hacen, además, más cercana a los dilemas de la razón moderna. Varela ha escrito también varios artículos, entre ellos: "El placer en la ética de Aristóteles" (Descartes, Nº 18) y "Prudencia aristotélica y estrategia" (Convivium, Nº 15).
 
 
Título: FILOSOFÍA PRÁCTICA Y PRUDENCIA. LO UNIVERSAL Y LO PARTICULAR EN LA ÉTICA DE ARISTÓTELES
Autor: LUIS ENRIQUE VARELA
Formato: 16 x 23 cm.
Páginas: 376
Editorial: Biblos
Ciudad: Buenos Aires
Año: 2014
ISBN: 978-9-876-91222-8

Reseña editorial:
A pesar de la enorme cantidad de publicaciones existentes sobre la filosofía práctica de Aristóteles, extraordinariamente incrementada en la segunda mitad del siglo XX, este libro de Luis Enrique Varela logra decir mucho de nuevo e interesante gracias a la perspectiva específica que el autor ha elegido para caracterizar la filosofía práctica de Aristóteles, esto es, la distinción entre universal y particular.

El trabajo se sostiene en un conocimiento completo y perfecto de toda la obra de Aristóteles concerniente a la ética, no sólo a la Ética nicomaquea y a la Ética eudemia, sino también a la Gran Ética y al Protréptico. Los textos de estas obras son analizadas de manera precisa y rigurosa, y el análisis de ellos es siempre acompañado por una discusión de las interpretaciones suministradas por la literatura crítica, con la cual Varela está constantemente en diálogo. De ello resulta una contribución de gran claridad, equilibrio, riqueza de información y de profundización, que lo hace extremadamente útil para una relectura y una valoración nueva, plenamente satisfactoria, de la ética aristotélica. (Del Prólogo de Enrico Berti)
 
 

domingo, 23 de marzo de 2014

Oeuvres complètes, 3: Eros, littérature et philosophie de Emmanuel Levinas


La publicación de sus escritos inéditos, dentro de la reciente edición de sus obras completas, está dando a conocer a un Levinas que no es enteramente desconocido, pues sus preocupaciones estéticas, éticas, religiosas y filosóficas están siempre centradas en el problema de la alteridad, pero en todo caso sí se muestra a un Levinas que a lo largo de los años fue explorando esa problemática en sus distintos ámbitos de interés; de modo especial, el de la estética, llegando a transitar incluso entre el análisis y la creación literaria. El estudio preliminar de este volumen ha estado a cargo de Jean-Luc Nancy, y no se equivoca la reseña editorial al señalar que se trata de un magnífico prefacio: aun con el renovado interés estético entre los filósofos franceses, pocos serían capaces de penetrar como él lo hace, con sutileza y elegancia, en lo que ha llamado "la intriga literaria" de Levinas. Lejos de ser una mera presentación editorial, el texto de Nancy es un elogio de las raíces poéticas de la filosofía (levinasiana). Si en los cuadernos del primer volumen se observaba cómo Levinas iba pensando en situaciones y personajes para utilizar en futuras novelas, en este volumen se tiene fragmentos desarrollados de los borradores de dos de ellas: Eros ou Triple opulence (23 páginas) y La Dame de chez Wepler (11 páginas).
 
Eros está ubicada en la primavera de 1940, en plena guerra. Paul Rondeau dialoga con Francia y su historia, de Juana de Arco al general Weygand, hasta que su batallón es tomado prisionero y pasa a formar parte de un Kommando, un escuadrón de trabajo en un campo de concentración en el que muchos de los prisioneros son judíos. En medio de una situación tan sórdida, Levinas abre lugar para la belleza y el erotismo a través de una ventana que deja ver a una joven muchacha peinándose la larga cabellera: "teníamos la impresión de una indecencia o de un sueño, de una poesía aguda y desgarradora de la belleza que duele. Más fuerte que la Lorelei, pero no más alta. La mezcla de una gran belleza y de una gran bajeza" (p. 50). La belleza en tales condiciones puede ser indecente, pero Levinas la deja ser. A diferencia de Platón, que veía irracionalidad e inadecuación frente a la realidad en esa ensoñación si no la guiaba el logos filosófico, o a diferencia de Adorno, que juzgaba a la poesía toda como impotente para hablar críticamente de algo tan real y ajeno a la belleza como el holocausto (hasta que leyó a Celan), Levinas no quiere someter el canto de la sirena —incluso si ésta es la Lorelei alemana— a la razón y su método. Para él, como en cierto modo para Heidegger, pero con un sentido ético y no ontológico, la poesía es en sí misma develadora de verdad, porque puede cambiar la mirada objetivante que determina a las cosas y a las personas como meros utensilios. Su poder consiste justamente en su erotismo, que saca al sujeto de sí, de su actitud natural, y lo confronta con un objeto al que le es devuelto su misterio. En ese sentido, la poesía cumple intuitivamente una función fenomenológica: devuelve la mirada, más allá de lo útil, hacia las cosas mismas. Husserl observaba ya esta afinidad entre la mirada del poeta y la del fenomenólogo en la conocida carta a Hofmannsthal. La radical apertura de esa mirada puede detenerse en cualquier motivo, por sencillo que fuese; incluso en un par de medias que, secando al viento, son más que un par de medias: "Estas medias que abrigan o que previenen para que el calzado no irrite la piel y no la hiera, y que el uso cotidiano maneja con la precisión y la sobriedad del médico, no tenían ya nada de su casta esencia de utensilios" (p. 51). En la actitud estética, esas medias pierden su utilidad (proteger las piernas de la mujer) y —como las botas de Van Gogh para Heidegger— empiezan a hablar de la mujer que las usa y, no menos, del deseo del hombre que las contempla.
 
Si Nietzsche afirmaba que el hombre envidia la felicidad inconsciente del animal, Levinas recurre aquí a un pequeño perro, Bobby, para enfatizar, en su inconciencia, la eticidad de su mirada. Bobby es "el único ser que no diferencia entre los prisioneros y los arios que los custodian. (...) Él reconocía solo el derecho humano y la dignidad de persona de estos judíos" (p. 51). No casualmente, en Difícil libertad: ensayos sobre el judaísmo (Caparrós, 2004), Levinas titula al capítulo XII de la tercera parte: "El nombre de un perro o el derecho natural". Allí, una vez que a partir de un versículo del Éxodo ha dicho que piensa en Bobby, escribe sobre los perros de los que se dice que no ladraron cuando los israelitas huían de Egipto: "En la hora suprema de su instauración [de la libertad] —y sin ética ni logos— el perro dará testimonio de la dignidad de la persona. Eso es ser amigo del hombre. ¡Trascendencia en lo animal!" (p. 193). Luego vuelve sobre su propia experiencia y recuerda que "en mitad de nuestro largo cautiverio —por unas pocas semanas y hasta que los centinelas lo echaron fuera— un perro vagabundo entró en nuestras vidas" (ídem). No es difícil imaginarse en esa situación, en la que tanto centinelas como "hombres libres" los miraban —según el mismo Levinas— como sub-humanos, la alegría que debe haberles provocado la inocencia que ofrecía este extraño, aunque fuese y precisamente por ser un animal. Quizás a partir de este paralelo se comprenda mejor por qué, ya no en lo animal sino en lo humano, Levinas le atribuye trascendentalidad a la belleza.
 
La segunda novela —bastante más corta— presenta a Suzanne, una mujer enloquecida, y a su marido Roland antes y después de la hospitalización de ella. La situación le sirve a Levinas para reflexionar sobre la locura, que escapa a la condición cotidiana en la que "todas las cosas son indispensables para engañar a la angustia o el aburrimiento que emanan de otro" (p. 121), pero especialmente para abordar las razones del matrimonio y de la relación del hombre con la mujer. A las novelas se suman numerosos poemas escritos en ruso y hebreo, entre los que puede leerse (p. 271):
¿Por qué Él ha entregado el hombre a la tierra
Y lo ha dejado en medio de bosques oscuros?
La memoria no tiene tiempo para el recuerdo
Y él allí no tiene por venir para esperar. […]

Cómo puedo imaginar tu mirada
¿Detrás de los hijos, las alambradas?
En las tinieblas yo iré a ti, Madre
En un mundo ido y mejor.
Estos versos los escribió a sus diecisiete años. Casi la totalidad de sus poemas, que aquí se publican por primera vez, son poemas de juventud, cuando creación y reflexión corrían en paralelo. Tres años antes escribió en hebreo un ensayo sobre Jaïm Nahman Bialik, que es uno de los poetas emblemáticos de Israel; este ensayo ha sido traducido también para esta edición. Tanto por la cantidad como por su calidad, la producción poética de Levinas es lo más importante de este tercer volumen, en el que los editores han colocado, conservando la unidad temática del mismo, sus Notas filosóficas sobre eros. En ellas, Levinas se aparta claramente, no tanto del método fenomenológico como de su aplicación en la analítica existenciaria de Heidegger, en la que no encuentra prácticamente relación alguna entre los seres. En los cuadernos del cautiverio se lee: "Un elemento esencial de mi filosofía, por lo que se distingue de la filosofía de Heidegger, es la importancia de Otro. Eros como momento central" (Obras 1, p. 76). Hay que recordar siempre que el suelo de Levinas es la tradición judía, que es la que le confirma que más allá de la gnoseología husserliana y de la ontología heideggeriana está la ética. Si no se aparta plenamente de Husserl ni de Heidegger es en primer lugar porque considera importante la otredad radical de la "filosofía pagana" para la filosofía judía. Ambas necesitan de esa confrontación, pero es claro que esta necesidad parte propiamente de la segunda, que a partir de su condición en el mundo ha planteado una concepción distinta de la relación yo-tú (piénsese en Buber). Mientras que la tradición filosófica occidental privilegió en última instancia la relación con el mundo y la identidad (el para-sí del yo), para el judaísmo ese para-sí sólo puede llegarle al yo desde lo que es fuera de él, esto es, desde un más originario ser-para-otro, lo cual supone que todo lo que es el yo es una estructura de responsabilidad no recíproca con los otros. Sin embargo, hay elementos tanto de la filosofía de Husserl como de la de Heidegger que le permiten plantear esa trascendencia absoluta que es el otro; por ejemplo, la intencionalidad, pero entendida no con fines gnoseológicos, sino en su peculiar sentido ético que trasciende a toda tematización o conceptualización. Levinas apunta a una condición de desnudez previa a la misma facticidad heideggeriana. La desnudez él no la entiende como ausencia de ropajes, como supresión de todo misterio que limita a la carne a ser mero receptáculo de placeres y dolores, que es como se entiende en la pornografía, sino más bien como la aparición misma del misterio, el "hecho de que el misterio se revele" (p. 181). Con ello, el misterio implica un cierto pudor: "el modo de ser del misterio es el pudor" (p. 185), pero de eso no se desprende que la sexualidad tenga que ser vetada como hizo el cristianismo al tomarla como una amenaza a la claridad y el dominio del para-sí, porque justamente, en la perspectiva de la alteridad, sucede que "en el acontecimiento sexual —la voluptuosidad y la caricia— lo mío sale del reino de la posesión — sale de sí mismo" (p. 181). La unión es tal, que se trata de "una relación sin 'tener' y por lo tanto de una relación sin responsabilidad" (ídem). Puede esto parecer sin duda algo paradójico y acaso demasiado idealizado, pero Levinas está tratando de hacer justicia a esa peculiar relación en la cual la apertura al otro es también peculiar: "Otro: es negativamente lo oculto. Y el eros es la comunión con lo oculto. Lo oculto no es solamente aquello que está oculto para el conocimiento, aquello que es ignorado; es la caricia que de alguna manera es un acceso al otro" (p. 179). En todo caso, siendo eros el momento central de la experiencia de la alteridad, Levinas buscará desarrollar una "fenomenología del eros", que es precisamente como se titula uno de los capítulos de Totalidad e infinito, obra con la que cronológicamente hay que relacionar a estas notas no fechadas.

Con este volumen se han terminado de publicar todos los escritos inéditos de Levinas, pasando en los siguientes a la obra ya publicada: los textos de 1930 a 1949, en el volumen 4; Totalidad e infinito, De otro modo que ser y De Dios que viene a la idea, en el volumen 5; y los volúmenes 6 y 7 dedicados a los textos restantes sobre judaísmo, política, crítica literaria y a las entrevistas. El primer volumen, además, ya ha sido traducido al castellano.


Título: OEUVRES COMPLÈTES, 3: EROS, LITTÉRATURE ET PHILOSOPHIE
Autor: EMMANUEL LEVINAS
Formato: 14 x 20,5 cm.
Páginas: 416
Editorial: Grasset/Imec
Ciudad: Paris
Año: 2013
ISBN: 978-2-246-79517-9

Reseña editorial:
Si l’on connaît, à travers ses écrits sur Proust, Blanchot, Celan, l’intérêt qu’Emmanuel Levinas portait à la littérature, on ne soupçonnait peut-être pas, chez lui, l’existence d’une telle "pratique littéraire". Or, c’est ce que mettent en évidence les ébauches de roman (Eros ou Triple opulence et La Dame de chez Wepler), les notes et les poèmes qui composent ce nouveau volume d’inédits magnifiquement préfacés par Jean-Luc Nancy. Ainsi, bien que Levinas ne soit jamais devenu à proprement parler écrivain, la passion littéraire a toujours été intimement mêlée à son projet philosophique. Levinas a vu dans la littérature le lieu peut-être le plus propre à la présentation de l’intrigue de l’autre et du rapport, de l’approche et du contact. Ecrits dès le début des années 1920, ces inédits nous font accéder à la genèse de l’œuvre du grand philosophe. Ainsi de ces émouvants poèmes de jeunesse, rédigés en russe, en yiddish et en hébreu, alors que Levinas n’a qu’une quinzaine d’années. Ou, plus tard, ses deux esquisses de roman, qui témoignent sur le mode fictionnel de son expérience de la guerre. Levinas n’a pas été plus loin dans ses tentatives littéraires, mais le mouvement qui les portait n’a pas pour autant été effacé.

martes, 11 de marzo de 2014

Apuntes sobre la Filosofía de la Revelación de Schelling de Søren Kierkegaard


Tras la sorpresiva muerte de Hegel en 1831, las disputas entre sus seguidores (que terminarían identificándose como hegelianos de derecha y de izquierda) convirtieron a la filosofía hegeliana en un asunto incierto y peligroso para la universidad que patrocinaba el Estado prusiano. Por otro lado, diez años habían bastado para que la filosofía del espíritu absoluto cayese en todo tipo de descréditos; entre ellos, la acusación de panteísmo. Por esa razón, el rey Federico Guillermo IV llamó a Schelling para ocupar la cátedra de Hegel en Berlín, de modo que pudiese corregir los errores panteístas del ex-rector. Ya anciano, Schelling dictó durante cinco años, entre 1841 y 1845, lecciones sobre filosofía de la mitología y de la religión, en las cuales integró las críticas a Hegel. Entre sus alumnos de esos años destacarían después Mijaíl Bakunin y Friedrich Engels, pero también Søren Kierkegaard, que había llegado de Dinamarca expresamente para asistir a las lecciones sobre filosofía de la revelación del semestre de invierno de 1841-42.
 
La popularidad de Schelling era enorme en toda Europa, por lo que su reaparición en Berlín fue sin lugar a dudas el acontecimiento intelectual de ese invierno. Así lo consignó el propio Kierkegaard en una carta: "Schelling ha comenzado, pero en medio de un ruido y bullicio tales, de silbidos y golpes en las ventanas por aquellos que no caben por la puerta en una sala de conferencias tan hacinada, que uno está casi tentado a renunciar a escucharle" (Kierkegaard, S., Letters and Documents, Princeton: Princeton University Press, 1978, pp. 97-98). La crítica central a Hegel se desplegó en la introducción de las primeras semanas (noviembre y diciembre de 1841). Kierkegaard sintió total empatía con la misma: "Ahora he puesto toda mi esperanza en Schelling", escribió, elogiando su concepto de actualidad o realidad.

El pensamiento de Schelling había pasado por varias etapas: una primera, bajo el influjo de Fichte, puede hallarse en su Del Yo como principio de la filosofía o Sobre lo incondicionado en el saber humano (1795). En los cuatro años siguientes desarrolla una filosofía de la naturaleza -criticada por Schopenhauer como spinozismo- que correspondería a una etapa intermedia, entre la juventud y la madurez que alcanza finalmente con su Sistema del idealismo trascendental (1800), obra en la que integra la naturaleza al idealismo subjetivo. Schelling pretendía allí una construcción completa del Yo, de la autoconciencia, concluyendo así en una verdadera filosofía fichteana; pero Fichte no estuvo de acuerdo con su solución trascendental y se produjo entonces la ruptura entre ambos. En los años siguientes, Schelling se concentró en la cuestión de la identidad, abordada en su Bruno o sobre el principio divino y natural de las cosas. Un diálogo (1802), hasta que en torno a 1809, año en que muere su esposa Caroline, va asumiendo una posición crítica frente al idealismo, ocupándose del problema de la libertad. Varios filósofos -Heidegger entre ellos- han considerado que Schelling elaboró en esta etapa su obra más significativa, sus Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados (1809). Desde entonces estuvo más abierto a asuntos filosófico-teológicos que irían madurando, teniendo en el medio las tres versiones de la enigmática e inacabada Las edades del mundo (1811-1815), hasta la época de su breve enseñanza en Berlín, en la que resulta central su distinción entre filosofía positiva y negativa.

Para Schelling, desde la crítica de Aristóteles a Platón se hace evidente que "entre la necesidad lógica y la realidad efectiva existe un abismo insalvable" (S 101)*. El pensamiento aborda lo posible, las estructuras lógicamente necesarias del ser, pero no puede alcanzar la actualidad (realidad) del ser mismo: "todo lo referente a la existencia es más de lo que se puede conocer a partir de la mera naturaleza y, por lo tanto, con la pura razón. Con la pura razón yo no puedo, como ya lo he dicho, reconocer siquiera la existencia de una planta (...). La razón puede reconocer por sí misma, bajo determinadas condiciones, la naturaleza de esta planta, pero jamás su ser real, actual y presente" (S 172). Hegel estaba para Schelling del lado representacionalista del puro pensamiento, que es "mera abstracción y nada real" (S 173); su filosofía es en ese sentido "mera lógica" (S 84). Schelling se sentía además autorizado a denunciarlo porque él mismo había pasado por ello con su filosofía de la identidad, aunque con la diferencia sutil pero decisiva de que él no se había pronunciado sobre la existencia, sino que se había mantenido deliberadamente en el puro pensamiento, que es el ámbito de la posibilidad, dentro de lo que sería una filosofía puramente negativa, mientras que Hegel sí habría pretendido que su filosofía implicase la realidad del ser en cuanto tal. Ante los ojos de Schelling, la filosofía de Hegel es una filosofía negativa que cree ser filosofía positiva, pero sin llegar a serlo en realidad. El error se produce por no advertir las prerrogativas de cada filosofía y pretender alcanzar con una filosofía negativa lo que sólo es posible con la positiva: "...en esto estriba el motivo de la confusión y del estado desajustado y salvaje en que se ha caído, al pretender representar a Dios como comprendido en un proceso necesario, con la consecuencia además de que, visto que no se lograba salir adelante, se encontró refugio en un ateísmo cínico" (S 80). Decía Schelling de la filosofía hegeliana:
A tal filosofía no puedo yo hacerle tanto honor; no puedo aceptarla como la Filosofía negativa; su error fundamental más bien consiste en el hecho de que pretende ser positiva. (...) es la filosofía negativa que desborda sus propios límites (...). La gran frase repetida por los discípulos era: el conocimiento pleno y real de la existencia de Dios que Kant había negado a la razón humana se garantiza por medio de la filosofía hegeliana (...). Tal filosofía que se infla a sí misma como positiva, mientras que, según su fundamento radical, sólo puede ser negativa, es la que he combatido (...) y continuaré haciéndolo mientras sea necesario (S 80-81).
Y sin embargo, para Schelling sí es posible una filosofía positiva, excluyente pero no separada de la negativa, que hable de lo actual, de lo real, de lo presente; es decir, que sí pueda referirse al ser y no meramente al pensamiento. De allí la importancia que tiene la revelación, que es la fuente de esa filosofía positiva, pero de todos modos Schelling finalmente apostaba por la filosofía, por el derecho auténtico de la razón, por lo que Kierkegaard se marchará de Berlín afirmando: "Soy demasiado viejo para asistir a lecciones, al igual que Schelling es demasiado viejo para darlas. Toda su doctrina de las potencias traiciona el más alto grado de impotencia" (Letters and Documents, p. 141). Schelling había prometido superar a Hegel retomando la existencia, pero su mediación entre existencia y esencia era para Kierkegaard una recaída en la esencia; es decir, en lo que Schelling había diagnosticado como el error de la filosofía hasta Hegel inclusive. Con todo, habría que observar con detenimiento las formulaciones de Schelling que le habrían interesado a Kierkegaard, por ejemplo a su distinción entre lo pagano y lo cristiano con la distinción que Schelling hace entre mitología y revelación, la primera como proceso necesario limitado en su representación de Dios como voluntad inconsciente, mientras que la segunda como proceso libre que muestra a Dios como voluntad consciente y amorosa.

En suma, el valor de los apuntes de Kierkegaard de las lecciones de Schelling, cuantiosos en un inicio y poco a poco cada vez más reducidos por su progresiva decepción, es doble: por un lado, en el contraste y la semejanza entre Hegel y Schelling, permiten comprender mejor la distancia de Kierkegaard con el idealismo alemán (lo que no contradice su uso de conceptos y esquemas tanto de Schelling como de Hegel), así como el carácter que tendrán para él la angustia, la libertad y la experiencia religiosa centrada en el amor; y, por otro lado, los apuntes permiten que el lector actual de Schelling* pueda servirse de ellos para someter a crítica su filosofía positiva en un tiempo como el nuestro, que no ha dejado de ser marcadamente existencial. La Introducción de estos apuntes (titulada: "Schelling y Kierkegaard: la génesis de la angustia contemporánea"), a cargo de Fernando Pérez-Borbujo, Francesc Torralba y Jacobo Zabalo, ofrece una explicación general sobre: 1. La distinción entre filosofía positiva y negativa, la creación, el pecado y la caída, la mitología y los misterios dionisíacos según Schelling; 2. Las obras de Kierkegaard que habrían sido influidas por estas lecciones, a saber: Temor y temblor (1843), La repetición (1843) y El concepto de la angustia (1844); y 3. La probable recepción de Schelling en Kierkegaard, especialmente en relación con la existencia y el problema del mal.

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* En adelante se cita como S, seguida de la paginación alemana, la Introducción a la Filosofía de la Revelación de Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, correspondiente al volumen XIII de la edición de sus obras que hiciera su hijo. Existe traducción al castellano por Juan Cruz Cruz, publicada en los Cuadernos de Anuario Filosófico, Serie Universitaria Nº 51, disponible en la Web con algunas correcciones hechas por el mismo traductor pero con algunos errores en las palabras en griego. Se recomienda también, del mismo Juan Cruz Cruz, su estudio: Ontología de la razón en el último Schelling.

 

Título: APUNTES SOBRE LA FILOSOFÍA DE LA REVELACIÓN DE F. W. J. SCHELLING
Autor: SØREN KIERKEGAARD
Formato: 14 x 23 cm.
Páginas: 160
Editorial: Trotta
Ciudad: Madrid
Año: 2014
Traducción: Óscar Parcero Oubiña
Introducción: Fernando Pérez-Borbujo, Francesc Torralba y Jacobo Zabalo
ISBN: 978-84-9879-497-7

Reseña editorial:
En Berlín, entre noviembre de 1841 y febrero de 1842, Søren Kierkegaard asistió a las lecciones sobre la Filosofía de la Revelación impartidas por Friedrich Wilhelm Joseph Schelling. La presente edición recoge los apuntes tomados por el pensador danés, un documento imprescindible para entender la huella de Schelling en el giro que tomará la producción kierkegaardiana hasta El concepto de la angustia (1844).

El viejo Schelling expone su concepto de filosofía positiva: una filosofía de la existencia en la que se orquesta su crítica a la filosofía idealista de G. W. F. Hegel. El ideal-realismo del último Schelling servirá a Kierkegaard de orientación para su propia crítica a la filosofía hegeliana. Se hace así eco de sus temas, como son la importancia concedida por Schelling a la mitología, la necesidad de formular una verdadera filosofía de la historia, el papel de la Revelación y, sobre todo, la radicalidad de la angustia como fenómeno originario del drama de la libertad en cuanto pura posibilidad. En este texto del joven Kierkegaard cabe hallar, por tanto, la génesis de la comprensión contemporánea de la angustia.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Le Bruit du sensible de Jocelyn Benoist

Jocelyn Benoist es profesor en la Sorbona y director del Archivo Husserl de París. Su más reciente publicación se inscribe en una tendencia también reciente, con la cual la experiencia estética está siendo fenomenológicamente recuperada como decisiva tanto para el conocimiento como para la comprensión del arte más allá del agotamiento en el que parece estar sumida dicha tarea. Dentro de ella, tiene un lugar central la pregunta por la percepción. Benoist se ocupa precisamente de este asunto. El primer capítulo está dedicado a enmarcar el problema de la percepción dentro del principio fenomenológico de ir hacia las cosas mismas. Éste y los dos siguientes capítulos ("Una 'denominada' intencionalidad" y "Ni... ni..., o la radicalidad de lo percibido") muestran cómo la aproximación fenomenológica lleva a la percepción más lejos que una consideración naturalista pero sin someterla a la conceptualización, como es el caso de las estéticas idealistas. En ese marco, Benoist se ocupa luego de la verdad y la realidad de lo visible, de las sorpresas de la percepción, del silencio y el ruido sensible y del ser sensible. Cuando la sensibilidad se vuelve ruidosa y las teorías del arte ineficaces, no es mala idea volver sobre la percepción.


Título: LE BRUIT DU SENSIBLE
Autor: JOCELYN BENOIST
Formato: 13,5 x 19,5 cm.
Páginas: 242
Editorial: Cerf
Ciudad: Paris
Año: 2013
ISBN: 978-2-204-10153-0

Reseña editorial:
Qu’est-ce que la perception ? Par elle, que nous disent les sens du monde, de l’autre et de nous-même ? Rien ! Les sens sont muets. Ils n’ont rien à nous dire ! Telle est la réponse de Jocelyn Benoist. Il est essentiel, pourtant, que nous puissions en parler. Seulement c’est nous qui parlons, non eux.

Et si, voulant faire droit à la réalité de notre expérience sensible, nous commencions par renoncer à la traiter d’abord comme un discours ? Le mutisme des sens demeure traversé de bruits. Jocelyn Benoist, envers et contre un certain traitement philosophique de la perception — qui la confond avec la connaissance que nous pouvons en tirer ou le sens que nous pouvons lui donner —, nous invite à écouter en elle le bruissement du sensible. Selon lui, pour rendre celui-ci pleinement audible, il faut congédier ce que la philosophie aujourd’hui appelle « le problème de la perception » et, peut-être, renoncer au concept même de « perception » tel que nous l’héritons de la philosophie moderne, au profit d’une enquête sur la texture réelle et poétique du sensible.

Página Web de la editorial Cerf.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Dictionnaire Martin Heidegger de Philippe Arjakovsky, François Fédier y Hadrien France-Lanord (dir.)

En total, 615 entradas a cargo de 24 especialistas componen el recientemente publicado Dictionnaire Martin Heidegger (Éditions du Cerf). Con esta obra se cubre una carencia que el mismo Heidegger se encargó de asegurar en el plan de sus obras completas: la ausencia de un índice analítico. Sin embargo, el empeño no traiciona la indicación heideggeriana ni se limita a ser un mero índice, pues la calidad de su contenido lo convierten en un material imprescindible que introduce a su pensamiento tanto como sugiere visiones más articuladas sobre determinados ejes temáticos. Entre las entradas se encuentran aquellas dedicadas a la amistad, a Arendt, al arte, al átomo, a Balzac, a Beckenbauer, a Celan, a Cézanne, al cristianismo, a la computadora, al comunismo, a la Crítica de la razón pura, a lo divino, a Descartes, a la economía, a la enseñanza, a la ética, a Europa, a la felicidad, a lo femenino, a la genética, al gesto, al habitar, a Hölderlin, al humor, a Keats, a Levinas, a la matemática, a la muerte de Dios, a Parménides, al partido nazi, al pensamiento judío, a la poesía, al racismo, a la sexualidad, a Sócrates, a Stravinsky, a la técnica, a la teología, a Tolstoi y a la traducción. Se extraña, sobre todo por su procedencia, la ausencia de un hijo de Heidegger como Derrida y su concepto de différance, pero es de apreciar inclusiones como la de Adorno, que fue uno de los más severos críticos del lenguaje heideggeriano.

Título: LE DICTIONNAIRE MARTIN HEIDEGGER. VOCABULAIRE POLYPHONIQUE DE SA PENSÉE
Autor: PHILIPPE ARJAKOVSKY, FRANCOIS FÉDIER Y HADRIEN FRANCE-LANORD  (DIR.)
Formato: 16,4 x 20 cm.
Páginas: 1472
Editorial: Cerf
Ciudad: Paris
Año: 2013
ISBN: 978-2-204-10077-9

Reseña editorial:
Plus de 600 articles éclairent l´ensemble de la pensée de Heidegger : la philosophie de l´histoire de l´être, le rapport à la pensée initiale des Grecs, le débat avec les grands penseurs de la métaphysique, l´analyse des Temps modernes comme déploiement de la pleine essence de la technique, l´analyse de la modernité, la pensée politique et la critique historiale du nazisme.
 
Página Web de Les Éditions du Cerf.

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S de STIMMUNG


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