jueves, 4 de noviembre de 2010

Discursos edificantes de Kierkegaard

Así como Kierkegaard no podía plasmar su pensamiento particularmente intimista en tratados de filosofía sino en escritos "poéticos", así tampoco podía escribir tratados teológicos sino "discursos edificantes"; es decir, homilías dirigidas de un individuo a otro para ayudarlo a perseverar en su fe, en una fe no exenta de riesgos y dudas como la que él defendía en contra de la tranquilizadora y moralista fe eclesiástica. De allí que uno de estos discursos precisamente se titule "Acuérdate de tu Creador en tu juventud", pues la verdadera religión no era para Kierkegaard un refugio de ancianos sino un desafío para jóvenes. A los dieciocho discursos principales se han añadido otros tres que preparó para tres "ocasiones supuestas": una confesión, una boda y la presencia ante una tumba.

Título: DISCURSOS EDIFICANTES. TRES DISCURSOS PARA OCASIONES SUPUESTAS (Escritos 5)
Editor: SØREN KIERKEGAARD
Formato: 14 x 23 cms.
Páginas: 488
Editorial: Trotta
Ciudad: Madrid
Año: 2010
ISBN: 978-84-9879-113-6
Materia: Discurso

Reseña editorial:
El presente volumen reúne los veintiún discursos publicados por Søren Kierkegaard entre 1843 y 1845 que marcan el inicio de su carrera como escritor religioso, conciliando así su vocación religiosa con la labor concreta del escritor, que hasta ese momento sólo había encontrado cauce en obras de carácter «poético». A partir de 1843, sus escritos de inspiración religiosa irán apareciendo en forma paralela a las obras firmadas con seudónimo, que exponen en sus discusiones de carácter teórico y en la descripción de personajes ficticios algunos de los temas abordados en los Discursos.

Se trata de siete pequeñas colecciones de escritos: los dieciocho Discursos edificantes, compilados en seis series, se basan principalmente en la lectura meditada de diferentes pasajes de la Biblia, mientras que los tres discursos del último grupo se refieren a determinadas «circunstancias» en la vida de un creyente. El destinatario de todos ellos es el mismo: el existente individual o, tal como Kierkegaard lo llama en cada uno de sus prólogos, «ese individuo». Pero al dirigirse a cada individuo en particular, estos discursos lo hacen también a un individuo que, en cuanto tal, es «aquello que todo hombre es o puede llegar a ser».

Página Web de la Editorial Trotta.

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